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Lunes 13 de Octubre de 2014. - HISTORIA Nº 40 (Edición mensual)
“Boleta mágica”

Hola Notis!, ¿Como están?, Yo se puede decir que estoy "con todas las luces", porque no dejo de acertar con mis números.
Y si seguiste mis ambos y ternos estoy seguro que se te iluminó tu suerte. Y hablando de luces no se pierdan la siguiente historia!



-"Tenía muchas lucecitas de colores, era más o menos así de grande"

Nunca fui demasiado bueno para dar descripciones, y el tipo que me escuchaba, seguramente tampoco era muy bueno para imaginarse lo que yo buscaba.

Parecía un loco haciendo gestos en el aire, y la verdad es que por un momento pensé que de verdad había perdido un poco la razón. ¡Me había pasado toda la tarde persiguiendo carros de cartoneros!

La historia comenzó hace un par de meses, cuando me llegó la boleta de la luz. Tenía que ir a pagarla, y unos días antes había visto que en la agencia de lotería del barrio incorporaron un servicio de cobros. Me convenía ir ahí, ya que quedaba muy cerca de casa.

Nunca había jugado a nada, así que me sentía un poco raro dentro de la agencia. Pero había otras personas que también iban a pagar impuestos, así que me puse a conversar con el que estaba delante mío en la cola:

-¿Usted sabe si acá se puede pagar esto?

-Sí. Yo vengo a pagar lo mismo. ¡De paso me voy a jugar un numerito, a ver si me sale gratis el impuesto!

-Yo nunca jugué a nada. Mi papá sí. A él le gustaba el Prode.

-¡Ah! Yo a veces juego también. Es un lindo juego, y aparte me da excusa para poder ver los partidos en casa -acotó el tipo, con gesto cómplice.

Ya estábamos llegando a la ventanilla, por lo que el señor se dio vuelta nuevamente hacia adelante. Yo me quedé pensativo, rememorando antiguas épocas.

Los viernes, siempre que venía del colegio, mi vieja me esperaba con la chocolatada preparada. Mientras miraba los dibujitos de la tarde, mi viejo en la mesa de la cocina desparramaba muchos diarios y suplementos deportivos. Él se tomaba muy en serio eso de confeccionar su boleta de Prode. Analizaba cada partido, los jugadores, las posiciones en la tabla, ¡hasta se fijaba el pronóstico del tiempo! Que si iba a llover, o iba a hacer calor, que si la cancha estaba mojada la pelota corría más rápido. Me encantaba verlo satisfecho al terminar de armar lo que él llamaba su "Boleta mágica".

Por supuesto que a pesar de todo (magia incorporada), rara vez superaba los diez aciertos. Pero él disfrutaba tanto "estudiando" los partidos, que a mí me complacía verlo.

Desperté de mi ensoñación cuando tuve que dar un paso hacia adelante, al avanzar la cola. Entonces lo vi: Ocupaba un lugar cerca de una columna.

Estaba colgado allí, tratando de llamar la atención de los apostadores con una multitud de lucecitas de colores que prendían y apagaban rítmicamente.

Tenía forma de caja, y era todo de acrílico. Sin embargo, lo que más atrajo mi atención fue la leyenda que rotulaba el cartel luminoso: "La Boleta Mágica".

El efecto de las luces era casi hipnótico, y sin darme cuenta me quedé observando el cartel con cara de idiota. Me despertó la voz del agenciero, quien pretendía atenderme, y yo no me había dado cuenta de que era mi turno.

Luego de abonar mi impuesto, no pude resistir la tentación de preguntar:

-Disculpe. una pregunta: ¿Qué es ese cartel con luces?

-Es un aparatito para jugar al Prode. Usted aprieta el botón, y las luces conforman una apuesta al azar.

-¡Ahh! -dije, como quien descubre algo mágico- ¿Y yo puedo jugar ahora una boleta?

-¡Claro!

Así que estiré la mano hacia la "Boleta Mágica", y apreté el botoncito.

La máquina hizo unos ruidos, y entonces las luces que parpadeaban quedaron fijas, mostrando un dibujo de cruces sobre casilleros. Me apresuré a copiarlo sobre la boleta que el agenciero me había proporcionado, y de esta manera completé mi primera apuesta en juegos de azar.

Volví a casa ilusionado, algo nervioso tal vez. Era una gran coincidencia que la máquina se llamara justo como las boletas de mi viejo. Era como un presagio de que iba a tener suerte.

Ese fin de semana, me lo pasé escuchando partidos por la radio. Tuve muchos aciertos. Exactamente diez. No era suficiente para ganar nada, pero igualmente decidí armar otra boleta para la semana siguiente. Por supuesto que utilizaría la "Boleta Mágica". Había logrado reunir diez aciertos. ¿Habrá sido suerte?

En la siguiente semana, concurrí a la agencia, ya como un "experimentado" jugador de Prode. Sin necesidad de hablar, tomé un papel del mostrador, y acercándome a la máquina de la "Boleta Mágica", marqué los partidos como lo indicaban las luces.

Esta vez tuve aún más suerte: ¡once aciertos! No era mucho dinero el que había ganado, pero lo cierto es que ya me estaba gustando. No perdí tiempo; minutos después salía de la agencia con una nueva boleta de Prode, y con todas las ilusiones.

Realmente quedé sorprendido cuando ví que había acertado ahora doce de los trece partidos.

Esto comenzaba a ponerse interesante. Doce aciertos representaban un monto importante, pero algo me decía que iba camino a los trece, y mi cábala de la maquinita no me podía fallar.

Seguramente hubiera obtenido los trece aciertos, si hubiera encontrado la máquina en su lugar. Pero por alguna extraña causa, la fórmula de mis ganancias había desaparecido.

Miré al agenciero con una expresión tal de desolación, que sin mediar palabra, se dio cuenta de la causa de mi angustia:

-¿Vos buscás la maquinita, no? Ayer se quemó. Tuvimos que sacarla porque no funcionaba.

-¿Y qué hicieron con ella? A lo mejor se puede arreglar.

-La verdad es que la usaba poca gente, y la teníamos desde hace muchos años. Vamos a comprar una más nueva. La vieja la tiramos a la calle. Se la llevó un cartonero hace un rato. Creo que ellos le sacan el cobre de los cables.

-¿Hace mucho tiempo?

-Unos quince o veinte minutos.

Salí corriendo tan rápido, que el agenciero se quedó sorprendido de estar hablando al aire. Yo ya no estaba frente a él.

Así fue que terminé tratando de explicarle a un tipo delgaducho que me miraba sin comprender, que buscaba un aparatito de acrílico que tenía muchas lucecitas. Apagadas, claro.

Mientras explicaba esto, el caballo relinchó y se sacudió un poco, moviendo el carro de costado. Entonces lo encontré. Estaba bajo unos cartones, y junto a unas latas vacías.

Se lo compré por bastante más de lo que él le hubiera ganado, pero no me importó. ¡Tenía conmigo la "Boleta Mágica"!

Por fin le di una aplicación al curso acelerado de electrónica que había hecho una vez, buscando un trabajo donde nunca me aceptaron. Revisé el aparato, y comprobé que tenía cuatro leds quemados. Por lo demás parecía estar en buen estado. Reemplacé los cuatro foquitos por otros que tenía de repuesto en mi caja de herramientas, y con mucha ilusión probé la maquinita: ¡funcionaba!

Ahora sólo debía confeccionar mi boleta con trece aciertos.

Pasaron ya varios meses, y todas las semanas sigo haciendo mi boleta de Prode. Siempre uso la maquinita. Los aciertos fueron en aumento poco a poco. Primero saqué nueve aciertos, después un par de veces diez, acerté once una vez, también doce, ¡y logré sacar trece!. Por desgracia para mí, esa vez hubo muchos ganadores, por lo que me tocó mucho menos de lo que hubiera esperado. Pero no me rindo. Seguiré usando mi maquinita hasta que gane nuevamente. ¡Esta vez espero ganar mucho dinero!

Ayer un amigo me dijo que estoy un poco obsesionado con este tema. Dice que descuidé mi trabajo, mis amistades, incluso mi aseo personal. Me parece que no era tan buen amigo después de todo. ¡Seguro que es envidia!, aunque otras personas me han dicho lo mismo. ¡Son todos envidiosos! No cualquiera tiene la maquinita para ganar al Prode. Voy a tener que cuidarme un poco de quienes serán mis amigos desde ahora.

Además, lo que me dijeron son todas mentiras: recién me miré al espejo, y estoy igual que siempre. Bueno, tal vez un poco barbudo, despeinado y ojeroso. Tendría que afeitarme.

¡Pero no tengo tiempo!

Pensando en estas tonterías casi me olvido de lo más importante: Se me pasa la hora. ¡Tengo que hacer mi boleta de hoy!



Y ya ven Notis, la obsesión por su cábala lo llevó a perder más que en el PRODE. Pero si ustedes no quieren perder entonces sigan mis números cabuleros de la semana que eso seguro será un golazo!.

Ahora me voy corriendo para la agencia a jugarle a la luz, el 31, porque estoy seguro que mi suerte no se corta!.

¡Hasta la próxima, Notis!




Si te gustó la historia dale ME GUSTÓ, porque si no le das no acertás.

Hasta la próxima historia Notis!.


84 (Colegio) - 64 (Cartel) - 16 (Botón) - 88 (Cruces) - 60 (Espejo) - 02 (Herramientas)

¡A personas de muy buen gusto les gustó la historia!
Hay personas que parece que esta historia no les gustó ...
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¡Llamá a la suerte con tu nueva campanita de puerta!

NÚMERO: 42 (No falla, Notis)
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Historias cabuleras es un compendio de: Cábalas, amuletos, la suerte en el juego, historias reales, buena y mala suerte, trucos para ganar, alejar a la yeta, cómo ganar a la quiniela, cómo perder en todo y mucho más.
Las historias publicadas no son verídicas, cualquier coincidencia con la realidad es pura ... suerte …
Si tenés alguna cábala y querés que la contemos mandá tu email a: cabalas@notitimba.com.
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Se mantendrá tu anonimato si es que así lo querés.

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