Seguinos en Google +
Todos los derechos de la presente publicación, denominada "Historias Cabuleras", están reservados. Cualquier reproducción total o parcial de esta página o de su contenido resultará en una infracción a los mismos, y originará las correspondientes acciones legales.
Asimismo, Notitimba (®) Punto Com no se responsabiliza por el contenido de la misma.
Lunes 16 de Febrero de 2015. - HISTORIA Nº 42 (Edición mensual)
“VILLA FORTUNA”

Hola Notis!, ¿Como están?,yo contento por comenzar el año con un mes repleto de aciertos!. Y recuerden mi promesa, en este año 2015 con mis datos batiremos absolutamente todos los récords!!!, no sólo pegando varias cabezas diarias, sino también ternos!. Espero que no dejen de seguirme, les aseguro y pongo la firma que no se arrepentirán!.

Como tampoco se arrepentirán si leen la siguiente historia:



"Bienvenidos a Villa Fortuna", decía el letrero a la entrada del pueblo, y un poco más abajo, alguien había agregado a mano con un pincel: "Por favor, no tiente a la suerte"

¿No tentar a la suerte? -Se preguntó Jorge en voz alta.

Seguramente en este pueblo son personas decentes -acotó Beatriz, su mujer, en forma de broma y reproche al mismo tiempo.

Justo hoy que quería jugar un numerito...

-...Para no perder la costumbre ...-murmuró su mujer.

Esta conversación tenía lugar en el auto, mientras la pareja llegaba a "Villa Fortuna", un pueblo perdido en medio de La Pampa. Habían arribado allí luego de buscar un lugar donde detenerse tras muchos kilómetros en la ruta. Estaban haciendo "turismo aventura" por esa provincia, saltando de un pueblo a otro y descubriendo las peculiaridades de cada uno. Era una forma barata de pasear, y la experiencia era enriquecedora.

Cuando llegaron a la avenida central del pueblo, se dieron cuenta de que había muy poca gente por la calle. Era raro, ya que eran las doce del mediodía.

A ver si tenemos suerte y encontramos un lugar donde comer... -La frase de Jorge era más que una expresión de deseo. De verdad estaban hambrientos.

No terminó de pronunciar la oración, cuando frente a sus ojos apareció un local abierto con el cartel "Restaurante". Detuvo el coche y ambos descendieron estirando las piernas. Llevaban muchas horas en la ruta.

¡Buenas! -Jorge saludó alegremente al dependiente. Venimos paseando por acá, y paramos para comer ¿cuál es el plato del día?

El dueño del lugar, con mucha parsimonia y una tranquilidad tal que casi se podía palpar, le respondió en voz baja:

Por favor, no hable tan fuerte. Tenemos milanesas con puré.

Disculpe... es que soy de hablar muy fuerte. Entonces serán milanesas para dos nomás. ¡Gracias!

Y ambos se sentaron a una de las mesas. Inmediatamente se dieron cuenta de que los otros parroquianos en el lugar, hablaban entre sí en voz baja. Sin embargo, nadie los miraba o señalaba: no hablaban de ellos. Era una costumbre extraña, pero daba la impresión de que en ese pueblo todo el mundo susurraba.

-"¿En qué lugar raro vinimos a caer?" -pensaba Jorge.

Para no sentirse diferentes al resto, ellos también murmuraron durante toda la comida. Era algo que habían aprendido utilizando esa forma de "turismo": "Donde fueres haz lo que vieres"

Al terminar el almuerzo, salieron a caminar y conocer un poco ese pueblo tan particular donde la suerte los había enviado. Jorge, sintiéndose como liberado luego de salir de ese lugar, volvió a su tono de voz habitual:

¡Caramba! Eso sí que fue extraño. Tengo un presentimiento de que sería mejor irse de acá... ¡Aunque seguro que con la suerte que tengo se me rompe el coche! -Ambos rieron con ganas.

Sin renunciar a sus ansias de jugar un número, Jorge descubrió con pesar que las pocas agencias que había estaban cerradas. Además, se notaba que los locales estaban abandonados. Nadie había pisado ahí en mucho tiempo.

La gente estaba en sus casas. Eso se podía ver, porque a medida que la pareja caminaba, muchos vecinos cerraban sus ventanas.

¡Mirá que son ermitaños! -Exclamó Jorge.

Finalmente, un poco decepcionados por no encontrar nada interesante, regresaron al coche.

Entonces se llevaron una sorpresa: Luego de arrancar, y antes de llegar a la esquina, ¡se dieron cuenta de que no tenían frenos! Por poco se estrellan. Por suerte Jorge logró detenerse junto al cordón de la vereda.

Resignados entonces, volvieron al restaurante, a preguntar si había algún taller en el pueblo donde puedan reparar su auto.

Esta vez, ya avisado, Jorge habló todo el tiempo en voz baja.

Disculpe, tenemos un problemita con nuestro auto, y estamos necesitando un mecánico. ¿Conoce alguno que nos pueda recomendar?

Aquí no tenemos mecánicos. Hace mucho que los autos no se descomponen nunca.

¿Que no se descomponen? ¿Pero cómo es eso posible?

Les voy a explicar, ya que ustedes no son de acá, y evidentemente no saben...

Desde hace un tiempo, aquí sucede algo fuera de lo común. Al principio no nos dimos cuenta. Es que la cosa fue gradual. De alguna manera incomprensible, sucedió que la mayoría de los habitantes de este pueblo comenzamos a tener suerte. Mucha suerte.

Los aciertos a la quiniela comenzaron a hacerse muy frecuentes. Cualquiera acertaba cuatro cifras al menos dos veces por semana. Muchos también comenzaron a ganar en los sorteos de electrodomésticos que se hacen por televisión. Nunca nada extraordinario, eso sí. Nadie ganó un Loto por ejemplo; parece que la "magia" no daba para tanto.

A fuerza de experimentación, logramos darnos cuenta de que la fortuna acudía cuando la pedíamos en voz alta. Era como "llamar" a la suerte. Bastaba con que alguien dijera por ejemplo: "¡Cómo quisiera tener suerte para ganar ese premio!", para que el acierto se volviera realidad.

Aunque también funciona al revés de vez en cuando. Hay que tener cuidado con lo que se dice. Por ejemplo, si alguien dijera: "¡Qué mala suerte la mía! Lo único que me falta es tropezarme y romperme la nariz", entonces esa persona tendrá que ir al médico pronto.

Muy pronto, muchos comenzaron a darse cuenta de que algo peculiar pasaba con la suerte, y los que descubrieron el "secreto", no solamente lo utilizaron, sino que también lo divulgaron.

Entonces fue que nos dimos cuenta de que cada vez que alguien utilizaba la "magia" para obtener algo, otra persona resultaba perjudicada, al menos indirectamente.

Por ejemplo, alguien podría decir "¡Cómo me gusta el televisor del vecino! ¡Quisiera tener la suerte de tenerlo!". Y automáticamente el televisor cambiará de dueño sin intervención de nadie.

O como pasó con las casas de quiniela, que finalmente terminaron todas cerradas (había demasiados aciertos), y mucha gente se quedó sin trabajo.

Cierta vez, alguien trataba de dormir, mientras el vecino tenía una fiesta. Harto del ruido, y de la música, dijo "¡Estos vecinos no me dejan dormir! ¡Siempre lo mismo! ¡Qué bueno sería que se les corte la luz por una semana y me dejen dormir!"

Se fundió el transformador principal, y todo el pueblo estuvo a oscuras durante toda una semana.

Con los mecánicos de autos también pasó algo similar. Como los coches suelen descomponerse frecuentemente, muchos desearon tener la suerte de que sus autos no se descompongan nunca más. Y los mecánicos se quedaron sin trabajo.

Un grupo de vecinos, preocupados por los últimos acontecimientos, decidimos reunirnos y tratar de resolver este problema. Finalmente, la mejor solución que pudimos encontrar, fue, en primera instancia, convenir en hablar todos en voz baja, de manera de no causar más daño en forma accidental. Luego estuvimos todos de acuerdo en que podíamos utilizar esta "magia" pero siempre considerando a los demás. Antes de pensar en el propio beneficio, hay que pensar en el perjuicio que podemos causar a otros.

Con estas simples reglas convivimos ahora.

Muchos decidieron irse. No obstante, los que nos quedamos aprendimos a organizarnos para no molestar a los otros. Tratamos de seguir viviendo con normalidad, y trabajamos. Siempre está a la mano el recurrir a la suerte, pero evitamos aprovecharnos de eso, porque conocemos las consecuencias.

Jorge, por un instante, evaluó la posibilidad de quedarse en ese pueblo. ¡Era muy tentador un lugar donde uno podía conseguir cualquier cosa sólo deseándolo! Pero lo pensó mejor. A veces la suerte es traicionera. Prefería un sitio donde supiera que el azar no ha perdido su propiedad de ser impredecible.

Meditando sobre eso se le ocurrió una idea:

Entonces quiere decir que mi auto se descompuso porque yo lo dije, y puedo repararlo cuando quiera, pronunciando la frase correcta.

Sí. Pero tenga precaución. Recuerde que todo lo que usted pida podría desaparecerle a alguien más.

Ok. Gracias. No se preocupe. En cuanto logre reparar el auto nos vamos del pueblo.

Hasta luego, ¡que su día siga libre de fortuna! -De esa extraña manera los despidió el dependiente.


La pareja se dirigió nuevamente al auto. Antes de llegar, Jorge expresó en voz alta: "¡Cómo me gustaría tener la suerte de encontrar un par de frenos nuevos en mi auto!" y Beatriz lo miró como diciendo: "¿En serio te creíste eso?".

Como el dependiente había predicho, al llegar pudo comprobar que su auto tenía frenos recién instalados. Se notaba que no eran de ahí, parecían un poco grandes, pero estaban bien adaptados y funcionarían.

Contentos, aunque un poco asustados, se subieron al auto dispuestos a dejar ese pueblo tan extraño. Condujo directamente hacia la ruta. Quería irse cuanto antes. Su presentimiento había tenido mucho sentido. Ese lugar, aunque tentador, era quizá peligroso.

¡Pensé que la mala suerte no nos dejaría ir! -Exclamó Jorge cuando tomaron la ruta, e inmediatamente se mordió los labios.

El auto comenzó a fallar. El motor se paraba. Estaba buscando un lugar donde detenerse, cuando por el espejo retrovisor vio que un camión venía detrás de ellos, haciendo luces y señas de que se había quedado sin frenos!

La otra mano estaba ocupada también, por otro camión que venía de frente, y Jorge no tenía lugar donde estacionarse, ya que no había banquina en ese tramo de la ruta.

Inmediatamente rememoró una frase en su cerebro, que sonaba como un eco: "Recuerde que todo lo que usted pida podría desaparecerle a alguien más", y entonces dedujo fácilmente de dónde habían salido los frenos nuevos.

El camión por detrás se acercaba vertiginosamente. En el retrovisor veía el número de la chapa: "022", que cada vez se hacía más grande.

Lo despertó un bocinazo. Beatriz, que conducía, le dijo:

Buenos días, bello durmiente! ¿Descansaste?

Poco a poco, Jorge volvió en sí, y recordó que se habían turnado al volante. Fue entonces que vio el letrero: "Bienvenidos a Villa Fortuna", y Beatriz enfilaba hacia la entrada.

Estaba consciente de que había soñado, pero. ¡era tan real!

Esperá, Beatriz. No entremos acá. Tengo un mal presentimiento.

¡Vos y tus presentimientos!

No, en serio. Mejor vamos hasta el próximo pueblo. Este me trae mala espina.

Beatriz, suspirando enderezó el coche, y volvieron a la ruta. Instantes después, un camión sin frenos que venía en alocada carrera perdió el control, llevándose por delante el cartel de "Bienvenidos a Villa Fortuna".

Afortunadamente no pasó nada grave. Pero si ellos hubieran estado ahí, el camión probablemente hubiera arrasado con su auto.

¿Vamos a otro pueblo entonces? -Beatriz estaba un poco asombrada por lo que había pasado, pero no quiso decir nada, porque sabía que Jorge se jactaría de su presentimiento.

Sí. Uno que tenga agencia para jugar un numerito.

¿Qué vas a jugar ahora?

El 022. ¡Era el número de chapa del camión! -dijo Jorge, tratando de disimular ese molesto temblequeo de sus labios, que no quería parar ...



Y ya ven Notis, la suerte a veces pasa de mano en mano... Y alguien puede sacársela a otro sin darse cuenta, pero no se preocupen, yo les doy la suerte con mis datos y les aseguro que esa cábala es inagotable!.

Ahora me voy corriendo a la agencia, quiero jugar unos números que tengo a mano y que estoy seguro no fallarán!

¡Hasta la próxima, Notis!




Si te gustó la historia dale ME GUSTÓ, porque si no le das no acertás.

Hasta la próxima historia Notis!.


10 (Puré) - 48 (Peligro) - 30 (Frase) - 58 (Viaje) - 75 (Llamar) - 94 (Turismo)

¡A personas de muy buen gusto les gustó la historia!
Hay personas que parece que esta historia no les gustó ...
Todos los derechos de la presente publicación, denominada "Historias Cabuleras", están reservados. Cualquier reproducción total o parcial de esta página o de su contenido resultará en una infracción a los mismos, y originará las correspondientes acciones legales.
Asimismo, Notitimba (®) Punto Com no se responsabiliza por el contenido de la misma.
¡hoy migas de pan al piso, mañana plata perdida!

NÚMERO: 50 (No falla, Notis)
40598437
39
07
11
65
834673413
08
Historias cabuleras es un compendio de: Cábalas, amuletos, la suerte en el juego, historias reales, buena y mala suerte, trucos para ganar, alejar a la yeta, cómo ganar a la quiniela, cómo perder en todo y mucho más.
Las historias publicadas no son verídicas, cualquier coincidencia con la realidad es pura ... suerte …
Si tenés alguna cábala y querés que la contemos mandá tu email a: cabalas@notitimba.com.
Podés agregar imágenes o fotos.
Se mantendrá tu anonimato si es que así lo querés.

¡Bienvenidos!
 | 
Socios
 | 
Noticias
 | 
Estadísticas
 | 
Foro
 | 
Sueños
 | 
Cábalas
 | 
Las burbujitas
 | 
Otros juegos
 | Historias Cabuleras | 
Contáctenos